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El poder de la resiliencia

«Podemos vivir tres semanas sin comida, tres días sin agua y sé que, incluso se puede vivir tres minutos sin aire, pero no podemos vivir sin esperanza»

Lewis Mumford

La resiliencia...

Boris Cyrulnik, uno de los padres de la resiliencia, define la resiliencia como “la habilidad de saber construirse, en cada ocasión, un entorno afectivamente seguro desde el que explorar el mundo”. Es decir, es la capacidad de las personas para adaptarse positivamente a situaciones adversas. La resiliencia implica la reestructuración de los recursos psicológicos de cada persona en función de sus circunstancias y necesidades. De esta forma, las personas consiguen sobreponerse a las dificultades que les toca afrontar, creando condiciones mentales favorables que transforman el efecto traumático en nuevos recursos psicológicos. (Aprende más sobre los traumas psicológicos en nuestro artículo)

Una metáfora sobre la resiliencia

La zanahoria, el huevo y el café

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo:

– “Querida, ¿qué ves?”

– “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:

“¿Qué significa esto, padre?”

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“- ¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cuál de los tres eres?

(¿Te ha gustado esta metáfora? Hecha un ojo a la metáfora “el bosque” sobre el afrontamiento de situaciones difíciles)

El papel de la resiliencia en una crisis

No podemos evitar las situaciones difíciles, pero si podemos decidir como afrontarlas y por lo tanto qué nos pasará cuando la situación llegue a su fin. ¿Nos dejaremos vencer por el dolor y desarrollaremos algún problema psicológico? O ¿saldremos fortalecidos y mejorados cómo personas?

La resiliencia transforma el sufrimiento en un instrumento de aprendizaje. No significa, que no hay dolor, sino que a pesar de todos los obstáculos que se nos presenten y el gran impacto que tengan las situaciones en nosotros somos capaces de sobreponernos.

El ser resiliente no quiere decir que los problemas no te afectan. Es creer que es posible salir de la situación, y que a pesar de no poder cambiar la circunstancia es posible afrontarla con la mejor actitud posible. Todo ello en función de buscar soluciones (si las hay) o aceptar nuestra falta de control sobre la situación (si no hay solución). Sin quedarse instalado en la protesta, en el problema. Es posible no solamente sobrevivir ante las adversidades sino también avanzar, debido a que el dolor no llega a fracturar del todo la integridad emocional. Lo que implica ser valiente y actuar pese al miedo, y afrontar la vida como luchadores y no como víctimas.

Características de una persona resiliente

Seguro que conoces alguna persona que ha superado una situación dolorosa con éxito y además ha aprendido una gran “lección de vida”. Un ejemplo muy conocido es el de Nelson Mandela, encarcelado durante 27 años por sus ideas y acciones contrarias al apartheid imperante en Sudáfrica. Mandela no se rindió a su cautiverio y consiguió acabar con la discriminación étnica. Pero no hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos sorprendentes de resiliencia: una persona que supera un cáncer o un niño que crece en una familia maltratadora que afrontan lo vivido de manera positiva y ahora son mejores personas.

Una persona con una alta capacidad de resiliencia se destaca por una serie de características personales:

    • Valores claros: tiene claro lo que quiere en su vida y lo que no quiere.
    • Flexibilidad y capacidad de adaptación: es capaz de adaptarse a las nuevas situaciones con facilidad.
    • Autoconfianza: tiene claro quién es y confía en si mismo/a para afrontar cualquier situación.
    • Persistencia: sigue intentándolo a pesar de tener todo en contra.
    • Inteligencia emocional: reconoce sus emociones y es capaz de gestionarlas sin perjuicios.
    • Optimismo: ve el lado positivo de todas las situaciones.
    • Sentido del humor: percibe el aspecto cómico de la vida.

¿Se puede mejorar nuestra resiliencia?

La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene desde el nacimiento. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona. Para ello, podemos entrenar esta capacidad, como haríamos con cualquier otra.

A continuación, describimos una serie de pautas para mejorar nuestra resiliencia:

  1. Identificar tus fortalezas

Reflexiona sobre tus fortalezas y virtudes más potentes. Debes ser capaz de identificar tus puntos fuertes para utilizarlos en los momentos difíciles. Y si hay alguna fortaleza que quieres mejorar, siempre puedes entrenarla para potenciarla.

  1. Encontrar tus valores guía

Identifica los valores que guían tu vida. Plantéate que tipo de persona quieres ser realmente y qué vida deseas tener. Los valores siempre están con nosotros, son la base de nuestras decisiones. Si eres una persona familiar, que valora a su familia sobre el dinero, será así incluso en una etapa más difícil de tu vida.

  1. Aprender inteligencia emocional

Existen 4 niveles de inteligencia emocional, los dos primeros son los más importantes para todas las personas. El primero es reconocer tus propias emociones en todas las situaciones, incluso cuando se entremezclan o están ocultas tras otros sentimientos. Y el segundo nivel, es la capacidad de gestionar esas emociones propias: aumentar o disminuir su intensidad o cómo afrontar el miedo y la tristeza.

  1. Hacer algo diferente cada día

Para mejorar tu capacidad de adaptación, prueba a hacer algo diferente cada día, aunque sea pequeño. Utiliza otra ruta para ir al trabajo, prepara un nuevo plato de comida o habla con una persona diferente.

  1. Pensar en lo bueno de cada día

Antes de dormir, practica tu optimismo y sentido del humor. Reflexiona sobre lo bueno que has tenido en el día, a veces hay que buscar en profundidad para encontrar que lo bueno de hoy ha sido el café calentito que me he bebido al despertar. Recuerda que muchas veces el placer se puede encontrar en las cosas más sencillas.

  1. Tener una sólida red de apoyo social

Pasa tiempo de calidad con tus seres queridos. Rodéate de personas de confianza, con las que puedas contar en una mala situación y elimina a las personas tóxica cuya presencia solo te perjudica.

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